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Miedos que comen el coco

Traducción del alemán al español:
Francisco María Ruiz Moreno

"Mañana tienes tu cita con en el dentista," gritó la madre cuando lanzó otra mirada a la habitación de Alejandro antes de marcharse.

"Lo sé," contesto éste y se estremeció al pensar en ello.

Estaba sentado junto a los ejercicios que el profesor de matemáticas había repartido como actividad para la próxima semana. No era demasiado complicado, pero en todo caso este trabajo era la última oportunidad para evitar el triste cuatro en la nota final de clase.

Suspirando cogió su calculadora y escribió en ella los datos.

"La raíz cuadrada de cuarenta y siete coma once redondeada en dos posiciones es seis coma ocho...¡Ojalá que me toque pronto y no tenga que volver a esperar tanto como la última vez!"

Alejandro se acordó de que esta vez quedaba pendiente una operación de la raíz. Pero:"¡Antes te pongo un pinchazo!" le había dicho el médico probablemente para consolarlo.

"¿Dónde me había quedado? ¡La raíz de setenta y cuatro...raíz...operación de la raíz! En ella se perfora profundamente el diente...".

El signo de la raíz de la calculadora le recordó a uno de estos numerosos instrumentos que los dentistas, ya antes de tratar con los pacientes, extienden separada y voluptuosamente frente a ellos. La preparación de las tareas estaba concluida. Siempre que Alejandro empezaba un ejercicio, sus ideas iban a parar al dentista. (1)


¿Por qué persigue el miedo a Alejandro?

Los psicólogos y otros especialistas se ocupan frecuentemente del miedo de las personas, lo cual probablemente forma parte de las tareas más complicadas que tienen que desempeñar en su trabajo. Ellos saben por su trabajo diario, que hay muchas cosas a las que los alumnos tienen miedo: a las tareas escolares y a los exámenes, a algunos temas, a algunos profesores / as, a traer una mala nota a casa, también a ser preguntados sobre algo no preparado, a quedarse en blanco durante un examen escolar, al poco tiempo que tienen para estudiar.

Como el miedo al dentista, estos miedos pueden también conducir a que cuando se aprende, se pase mas tiempo pensando en los miedos, que en la materia de aprendizaje. En casos graves, el tiempo de aprendizaje es al final completamente devorado por tales pensamientos. Los científicos han descubierto que el 15 por ciento de los alumnos tiene miedo a la escuela. Pero probablemente apenas hay alumnos que no son atormentados de vez en cuando por los miedos.

Lo más importante al tratar con el miedo, es que no intentemos huir de él, convenciéndonos de que no está ahí. Porque es un típico atributo del miedo, que después de corto tiempo vuelve a deslizarse silencioso en nuestros pensamientos, tanto si lo queremos como si no. Es como con el dolor de muelas: se pueden tomar medicinas, pero algún día decrece el efecto de las medicinas y el dolor vuelve de nuevo.¡Pero contra el miedo no hay ninguna medicina!

Con el dolor de muelas está muy claro: se debe eliminar la causa, así pues, hacer reparar el diente roto. Pero esto es mucho mas fácil que eliminar las causas de un miedo. Si un alumno tiene miedo de un tema o de una tarea, piensa que no puede hacer nada contra ello. Por eso a menudo se suma al miedo el sentimiento del desamparo. A esto sigue que el alumno renuncia a hacer algo contra esta situación, y se rinde a este supuesto destino.

Pero sólo tenemos una posibilidad de hacer algo contra nuestro miedo, si nos ocupamos de ello conscientemente, aunque al principio es desagradable. Es decisivo pues, que nosotros mismos nos acerquemos al miedo, y no esperar a que él nos alcance.


Si el miedo llega a ser demasiado grande...

Si los miedos llegan a ser demasiado grandes, deberíamos reflexionar sobre quién nos puede ayudar a hacer algo contra ellos. Pues una buena parte de cada miedo es el sentimiento de estar solo ante un adversario prepotente. Hablar con alguien sobre su miedo sirve como alivio y se puede esperar encontrar un aliado. Éste puede ser un amigo o una amiga, el padre o la madre, una profesora o un profesor, también un animal de peluche es suficiente en caso de necesidad. Hablar con alguien sobre su miedo es también el medio mas importante que los psicólogos pueden ofrecer.

Con un aliado se pueden encontrar mas fácilmente caminos y posibilidades, para que en el futuro no dejemos que el miedo avance tanto al principio que seamos vencidos por él. Quizá ayude una mejor planificación del aprendizaje o una conversación con el profesor, quizá ayude una lista de las cosas que se pueden llevar a cabo, para estar en condiciones de no tener miedo a un examen. (2)

Escrito en papel todo resulta naturalmente más fácil de lo que es en realidad. Pero los psicólogos saben también que todas las personas tienen miedos, ellos forman parte en cierto modo del ser humano. Los miedos no son en principio nada malo, permiten al hombre superarse a sí mismo, lo estimulan a rendir más. El miedo germinado es como la fiebre o el dolor, una señal, si bien desagradable, pero necesaria para la vida. Por eso deberíamos desde el principio no eludir los miedos, sino intentar desarrollar fuerzas en contra: Coraje, confianza, esperanza. (3)

1. Pregunta:
¿Qué elementos de su tarea de matemáticas hacen a Alejandro recordar al dentista?

2. Pregunta:
¿Es bueno dejarse dominar por el miedo? ¿Qué se puede hacer activamente para combatir el miedo?

3. Pregunta:
¿Qué de positivo puede tener el miedo? ¿Para qué puede servir?

 

Copyright de las unidades didácticas: Manuela Molina Molina

Copyright del texto: Benjamín y Werner Stangl

 

   

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