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Ojalá encuentre algo en Internet….

Traducción del alemán al español:

Inmaculada Prieto Ramírez

La mirada de Benjamín cayó sobre su horario semanal. “¿Dios mío!” gimió, “dentro de cuatro días tengo que exponer sobre los visigodos y aún no tengo ni tan siquiera un esquema.”

Cuando se lamentó ante su mejor amigo, Christian, sobre su apuro de tiempo, éste sólo opinó: “¡Mira en Internet!” ¡Seguro que ahí hay trabajos hechos! ¡Conozco una dirección buenísima!” (1)

“Pero yo no puedo simplemente copiar un trabajo de otro! Si lo nota el profesor.....” (2)

Cuando Benjamín se sienta en casa ante su ordenador y escribe la dirección de su amigo, su decepción es grande cuando bajo la seña “visigodos” sólo encuentra un trabajo sobre los godos del este – y encima era un simple capítulo copiado de un viejo libro escolar. Conoce otras colecciones de trabajos, pero tampoco aquí encuentra nada, sino que se encuentra dos veces con el mismo trabajo sobre los visigodos. (3)

Cuando va a apagar el ordenador le viene la idea de escribir en un buscador la palabra “visigodos” Éste le ofrece más de 1500 enlaces de páginas, en las que aparece la palabra, pero casi la mitad de ellas ya no están disponibles (el famoso error 404) y las restantes corresponden a títulos de libros o listas. Decepcionado, sacude la cabeza y se dirige al videojuego “La caza de la perdiz”....

¿Cómo se encuentra algo en Internet?

Se puede tener más suerte que Benjamín y encontrar un proyecto terminado para un trabajo, pues en Internet se encuentran alrededor de dos docenas de colecciones de trabajos. Se debería echar un vistazo al menos por seguridad, pero la probabilidad de encontrar un buen trabajo adecuado al tema es pequeña. Además los profesores entretanto se manejan cada vez mejor en Internet.

Lo más difícil es siempre el comienzo. Pues si se tienen unas páginas con relación al tema todo marcha más fácilmente. Raramente se encuentra por casualidad una página de Internet que valga la pena. Antes de la búsqueda en Internet se debería echar un vistazo a una enciclopedia normal y corriente de papel. Aquí se trata de recoger términos relacionados con el tema. Puede ser muy útil, aparte de buscar por el término “visigodos”, buscar por ejemplo también por sus reyes “Alarico” o “Roderico”. Estas enciclopedias también las hay en Internet. (4)

Se plasman los pasos de la búsqueda por escrito con la ayuda de un procesador de texto abierto, en el cual se copian textos y direcciones. Una hoja de papel sirve a veces también. En todo caso queda claro que hay que meter enseguida en favoritos todas las direcciones de las páginas de Internet encontradas. (5)

Hay portales de Internet con listas elaboradas y que tienen una estructura a modo de árbol. Se empieza por tanto en el campo “ciencia”, se continúa con el subdirectorio “historia” hacia la página “Edad Media” donde, con un poco de suerte, se encuentra una colección de trabajos o de enlaces.

Para temas escolares, se recomiendan también algunos servidores especializados en educación, donde se pueden encontrar unidades didácticas relacionadas con un tema ya disponible. Estos servidores están construidos de una forma parecida a los portales y son bastante extensos. La calidad de tal conjunto de enlaces depende de la persona que lo lleva a cabo. Pero si se ha encontrado una buena página, entonces de un solo golpe, la mayoría de las veces te llevas una gran cantidad de información (y trabajo) a casa. (6)

Un buscador es útil cuando se puede limitar una búsqueda. Los ordenadores son espantosamente estúpidos, los buscadores no son ahí ninguna excepción. Una búsqueda de “visigodos” te lleva seguramente también a las páginas del catálogo de bibliotecas con literatura o enlaces que anuncian ponencias que alguien expuso hace tres años. A veces se pueden utilizar tales páginas como punto de partida cuando se descubre a un investigador que lleva ya trabajando décadas en ese tema. A veces incluso se le puede mandar un e-mail y pedir documentos.

Hay que aprender el manejo de buscadores, sobre todo se deberían utilizar las ayudas, la mayoría de las veces descritas como “búsquedas profesionales”, para así enlazar varios términos entre sí o excluir algunos. Cada buscador tiene sus características y el estudio de las páginas de ayuda se ve recompensado. (7)

Los llamados meta-buscadores sólo son recomendables cuando uno ya sabe relativamente mucho y pueda escoger sólo aquellas direcciones que prometen ser valiosas. Cuanto más se sabe ya de un tema, más fácil resulta encontrar algo.

Si se tiene bastante tiempo hasta la exposición de su trabajo, se puede preguntar también por referencias en grupos de noticias o listas de correo, sin embargo se necesita suerte para encontrar a alguien que domine el tema y también que esté dispuesto a enviarle direcciones o material. ¡Un intento siempre merece la pena! Aquí es importante haberse informado ya antes y hacer una pregunta precisa. Sencillamente “¿Tiene alguien una referencia sobre los visigodos del este?”, es considerada por muchos grupos como un descaro y tiene pocas probabilidades de recibir una respuesta positiva.

Hoy en Internet hay muchas y variadas posibilidades de encontrar material para una ponencia y apenas hay temas al que no haya aportado información algún amable contemporáneo. No obstante no puede uno confiar en que, como en un libro o en una enciclopedia, todo sea cierto pues hoy puede cualquiera ofrecer sus informaciones en Internet, independientemente de si entiende o no de un asunto. Así pues recompensa también averiguar algo sobre el autor de la página y su experiencia. En ese sentido se pueden ofrecer pocas indicaciones. A diferencia de otras fuentes, en Internet uno mismo no tiene más remedio que valorar la credibilidad, lo que hace pensar que la mayoría de las veces sería necesaria una comparación entre fuentes.

1. Pregunta:
¿Qué te parece la idea de intentar resolver la tarea con la ayuda de una dirección de Internet?

2. Pregunta:
¿Qué opinas de la reacción de Benjamín al no querer copiar el trabajo de Internet?

3. Pregunta:
¿Has tenido alguna vez una experiencia parecida?

4. Pregunta:
Apunta los nombres de las enciclopedias "de papel" a las que tu tienes acceso en casa, en la biblioteca de tu centro o en la biblioteca municipal

5. Pregunta:
¿Has guardado alguna vez una dirección de Internet en "Favoritos" para luego usarla en relación con algún trabajo del instituto?

6. Pregunta:
¿Qué crees, en que consiste "el trabajo" que uno se lleva a casa?

7. Pregunta:
Enumera algunos buscadores conocidos. ¿Cual es tu buscador preferido? Describe qué tipo de informaciones has conseguido encontrar con su ayuda.

Copyright de las unidades didácticas: Manuela Molina Molina

Copyright del texto: Benjamín y Werner Stangl

 

   
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